La dimensión psicológica en el proceso espiritual

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Evagrio Póntico (345-399)

… uno de los más importantes teólogos cristianos “Padre del Desierto”, asceta y autor, a través de su extensa obra, hizo una incomparable contribución en lo que podemos llamar: espiritualidad monástica.

Fue adorado por algunos y rechazado por otros al considerarlo hereje, debido a su fidelidad en las enseñanzas de Orígenes de Alejandría, y en particular por defender la preexistencia del alma y la relación entre Dios y el Cristo. Dentro de los 15 anatemas dictados en el segundo Concilio de Constantinopla (553) se prohibió indirectamente su obra ya que formaba parte del acervo considerado herético; los textos originales en griego desaparecieron, pero gracias a que las tradiciones sirias y armenias no estaban obligadas a seguir las resoluciones del concilio de Constantinopla, hicieron algunas traducciones de su obra, y así fue como se preservaron hasta nuestros días junto con la influencia directa e indirecta de este gran teólogo y místico.

Con respecto a las perspectivas de Evagrio acerca de la relación que existe entre la psicología y la mística, Anselm Grün (monje benedictino alemán y uno de los autores más leído) escribe lo siguiente:

Evagrio tiene dos perspectivas de la relación entre la psicología y la mística. Por un lado, el individuo tiene que ocuparse de la propia psique, para que las pasiones no interfieran con la contemplación, de lo contrario se mezclan estructuras psicológicas omitidas dentro de la experiencia mística.

 Si el individuo que se inclina por una vida espiritual, descarta la dimensión psicológica, existe el riesgo de que se vuelva autoritario en un corto período de tiempo, lo que puede llevarle a ser abusivo. Hace que las personas se unan a él y les hace depender de él. Pero, como exagera de acuerdo a su idea de espiritualidad, no se da cuenta de la influencia que ejercen en él sus propias dependencias y necesidades de poder y proximidad. Aunque puede estar hablando de la mística universal, ya no reconoce cuando las tendencias divisorias de su propia alma causan a su alrededor que los demás se dividan en grupos hostiles,  y él se impone con su misticismo sobre todos los otros creyentes, de quienes piensa que no tienen idea ni experiencia real de la espiritualidad.

Por otro lado, Evagrio está convencido de que el examen consciente de la propia psique no es suficiente para que la gente se cure desde el fondo de su alma. Es la contemplación, que sigue después de lograr control sobre las pasiones, la que representa el estado puro y sano del alma. La purificación de la psique es el requisito previo para la contemplación y en última instancia también para la iluminación. Se requiere de un acético y honesto auto-encuentro y confrontación genuina con los propios patrones de vida. Sin esta limpieza interna, estamos en constante peligro de confundirnos atribuyendo a nuestros patrones patológicos cualidades espirituales. Así, bajo estas condiciones, creemos que se vamos a encontrar el camino de la mística, pero en realidad, vivimos el afán de prestigio o algún tipo de represión de la sexualidad, pero dándole a todo un toque con apariencia mística.

Sin una purificación profunda, nuestras propias necesidades y proyecciones se mezclaran con nuestra experiencia espiritual. En la contemplación a veces se puede encontrar la limpieza interna; Evagrio y muchos otros místicos, llaman a esta experiencia: la iluminación. Pero, eso no significa necesariamente que hemos llegado a estar completamente puros. La experiencia de la pureza debe ser procesada de manera que pueda penetrar todos los aspectos de la vida cotidiana. Es un trabajo tedioso lograr que la pureza que aparece en la contemplación, se mantenga también al relacionarnos con otros en el trabajo diario, que penetre el cuerpo, los actos y el alma con sentimientos más profundos y elevados.